martes, 26 de febrero de 2013

La religiosidad Natural en el Hombre

La religiosidad natural en el hombre




Este estudio, estas reflexiones irán creciendo de a poco, se materializarán en pequeños comentarios que iré compartiendo con ustedes.

Tal vez, eso nos permita a todos, pensar en cada entrada, en un mero limitado de razonamientos.


¿En qué cree el hombre?

¿Cree en algo?

¿Dónde busca su apoyo y su sostén?

¿Es cierto que algunos no creen en nada que no sea material?



Esas son preguntas que la humanidad se hace desde hace miles y miles de años.

La existencia del alma y de Dios siempre fueron cuestionadas y tal vez nunca se llegue a comprobar.

En lo personal siempre me apasionó saber, investigar e inquirir sobre aquellas cosas impalpables, esos misterios que la razón no entiende y la mente no conoce.

En todo eso hay una dosis enorme de fe, acompañada por las dudas que da la ignorancia.

No pretendo aquí resolver el problema, sino charlar sobre él, tratando de razonar y haciéndolos partícipes de lo poco que he averiguado.

El origen del Hombre, ya es un tema ríspido.

La teoría de Evolución choca con la de la Creación y en el estruendo que provoca la colisión las razones se mezclan y los egos explotan.

A estas alturas del conocimiento humano resulta difícil aceptar la creación instantánea.

Si todos los animales han sufrido transformaciones para adecuarse a los cambios ocurridos en la tierra, por qué debemos penar que el hombre no los sufrió.

Eso es tan erróneo como la afirmación de la iglesia de que el llamamos hombre primitivo, en su aparición sobre el planeta no era hombre, y no tenía alma.

En otras palabras era un animal.

¿Es que acaso no somos animales?

El concepto de la existencia del Alma, ha sido puesto en tela de juicio en numerosas oportunidades, justamente por quienes no debieran tener dudas.
En  1455, el Papa Nicolás  V, para premiar a los portugueses por su contribución para el conocimiento de mundo, les otorgó potestad "para apoderarse de los negros de Africa, ya que no eran hombres,podían catalogarse como animales sin alma, cazárselos y domesticarlos."
De ahí nació un floreciente mercado de esclavos.

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